Las piezas que forman parte de Era la Notte tienen en común su fecha de composición (entre 1620 y 1650) y el tema, los efectos enloquecedores de la pasión amorosa, e ilustran el poder casi mágico de la música sobre la evocación y la sublimación del afecto.
Surgiendo de la oscuridad, como si no supiese muy bien dónde está, Antonacci aborda a una mujer que ha enloquecido por amor, objeto de piedad cuando no de burla por parte de los demás, que no saben nada de lo que a ella le ha acontecido mientras ella inicia el relato amargamente lúcido de su propia alineación.
Para la cantante, el repertorio no tiene ningún secreto: cada pieza ha formado parte, desde hace tiempo, del repertorio de Antonacci, así que son prácticamente inseparables de su íntima sensibilidad y cultura.
Todas las dificultades técnicas son resueltas con aparente facilidad y exprimiendo todas sus resonancias; la brillante síntesis de la retórica barroca que ejecutan los músicos se ajusta al estallido de la belleza física de Antonacci, convirtiendo el espectáculo en un concentrado de placeres estéticos y sensuales exactamente adaptado a las piezas que lo componen.
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