Johan August Strindberg (Estocolmo, 1849-1912) es considerado el padre de la literatura sueca moderna y La señorita Julia (1888) es quizás la mejor de sus obras. Además del término “naturalista”, con el que Strindberg definió su drama, quizá sea la palabra “lucha” la que mejor pueda definirlo. Lucha de lo nuevo frente a lo viejo, del fuerte frente al débil, de la religión frente al ateismo, de la monarquía frente a la república. Lucha de clases de sexos y de ideas.
Desde su estreno, hace 120 años, se ha puesto en escena en innumerables ocasiones y países. Sjöberg y Figgis la llevaron al cine, Bergman y Fassbinder al teatro; actrices como las suecas Bibi Andersson y Anita Björk, la francesa Isabelle Adjani o la inglesa Safrfron Burrows la han interpretado.
En esta ocasión se nos ofrece en una versión de Juan C. Plaza-Asperilla, con la producción y vestuario de Andrea D’Odorico y la puesta en escena de uno de nuestros más prestigiosos directores: Miguel Narros. La hermosa y sensible María Adánez asume el reto de interpretar a la señorita Julia.
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